Archivos para Mayo, 2008

Estado Opresor y Ciudadanía Subordinada

Al hablar de Estado, la primera imagen que construimos en nuestra mente, es la de una gran estructura que asemeja a un edificio antiguo, pulcro y distante, una especie de Olimpo que flota sobre nosotros, nos observa y controla, establece los limites de nuestro accionar basado en la legalidad y si en algún momento de él o peor aún, despreciamos su carta de navegación, este nos caerá con toda su fuerza legal. De esta forma, al convertirnos en ciudadanos, no sólo obtenemos derechos, que la sociedad sobrevalora, sino que también establecemos un vínculo irrenunciable e indefinido con el Estado.

Esta imagen decimonónica del Estado aún posee plena vigencia en los albores del siglo XXI, siendo construida o reconstruida constantemente por el gobierno de turno, por la clase política, los poderes económicos, las instituciones de seguridad y la propia ciudadanía. Esta última llegando a tal grado de domesticación, que no concibe otro tipo de Estado, exigiendo incluso, en determinadas coyunturas políticas y sociales, la intervención del aparato estatal para llamar al orden y control de la propia ciudadanía.

Esta imagen casi sacra del Estado olvida un punto importante; que esta superestructura política y legal, es una construcción de la propia ciudadanía o más bien de un grupo especial de ciudadanos, la elite, los vencedores. Según Galeano (Estos puntos expresados en una entrevista, concedida por Eduardo Galeano en Agosto de 1988) el Estado está construido por hombres blancos, de clase acomodada y militares que se levanta desde las clases dominantes y nos habla con el lenguaje del poder; la elite ciudadana crea y domina el Estado, utilizando la fuerza sobre el resto de los ciudadanos, quienes serían los vencidos, los subyugados, las mujeres, los indígenas y los pobres.

Salazar nos dice: “El ciudadano no es ni puede ser periférico” (Historia contemporánea de Chile. Tomo I, Estado, legitimidad y ciudadanía. Lom Ediciones 1999 pp 7 y 8.)

Sin embargo, frente a un Estado controlador, tanto de la población, como el territorio, soberanía y legalidad, el ciudadano sigue anclado en la periferia y la marginalidad, con escaso margen de acción, de hecho la ciudadanía es observada en permanente infancia, sin la capacidad de tomar decisiones y de hacerlo esta condenada al fracaso y la anarquía, sólo la elite estatal puede educar y ordenar a esta bárbara ciudadanía. El propio “arquitecto” del Estado chileno, adjetivo entregado por una parte importante de la historiografía tradicional, el ministro Diego Portales Palazuelos, escribe ácidas y reveladoras letras, acerca del rol del Estado y la Ciudadanía en la sociedad chilena del siglo XIX:

“La democracia que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera república. La república es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe cómo yo la entiendo para estos países? Un gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes. Cuando se hayan moralizado, venga el gobierno completamente liberal, libre y lleno de ideales, donde tengan parte todos los ciudadanos. Esto es lo que yo pienso y todo hombre de mediano criterio pensará igual” Lima, Marzo de 1822. (Los problemas políticos de Chile; Documentos oficiales y administrativos. En Ideas y confesiones de Portales / [compilación y comentarios de] Raúl Silva Castro. Santiago : Edit. Del Pacifico, 1954. 152 p.)

Este extracto de las cartas del ministro a su socio José M. Cea, refleja la esencia del “Estado en forma” (Concepto trabajado por Oswald Spengler en La decadencia de Occidente) que se construye en el siglo XIX y que lucha por no perder vigencia casi 200 años después, en sus frases Portales descalifica al ciudadano promedio, lo trata de iluso y sin virtudes, sin la capacidad de gobernarse y con la necesidad de ser permanentemente dirigidos, lo único valioso para este triministro conservador, es un gobierno fuerte y centralizado, manejado por ejemplos de “Virtud” y “Patriotismo” ¿Quiénes? La elite burguesa y aristocrática, representada por sus pares, los verdaderos patriotas, la real esencia del Chile que conocemos.

Estas letras que representan lo más básico del carácter portaliano y no se si me atrevería a llamarla “Ideología portaliana”, pueden resultar chocantes e incluso desagradables para los ciudadanos del siglo XXI, pero tienen vigencia en cuanto discurso político que se hace en honor a la seguridad y la paz ciudadana, aumentando de esta forma la represión y el miedo en el ciudadano común.

“Un gobierno débil que no le pone la mano dura a la delincuencia y jueces que se convierten en un peligro para la sociedad, son una mezcla explosiva que hacen a la gente sentirse muy atemorizada” (La tercera, 5 de Julio del 2007, Hernán Larraín. Timonel UDI)

La construcción del Estado nacional ha sido un proceso en el cual la ciudadanía no ha intervenido, es más, ha sido avasallada por los poderes fácticos que conforman esta estructura. Michel Walzer (Profesor de Ciencias Sociales en el Instituto Advance Study of Princeton. Autor de “Tratado sobre la tolerancia”) afirma que “Ningún Estado puede durar mucho tiempo si se aleja por completo de la sociedad civil”, ante esto uno se pregunta: ¿Qué ha pasado en Chile, todo este tiempo? ¿Cómo un Estado, según Walzer, que ha servido de instrumento a la oligarquía de turno, aún se mantiene en pie? Las razones pueden ser muchas, pero la que más se acerca a responder esta interrogante, es la legitimidad que la propia ciudadanía le ha entregado a este Estado represor.

Gabriel Salazar afirma que:
“El proceso de construcción de Estado se inicio en Chile con un creciente dialogo ciudadano. Primero dentro de cada cabildo. Luego, en un congreso nacional constituido por una federación de cabildos, fue, al principio una convención general de pueblos” (Historia contemporánea de Chile. Tomo I, Estado, legitimidad y ciudadanía. Lom Ediciones 1999 p 29)

¿Qué ocurrió con este Estado ciudadano? El mismo Salazar nos dice que en la revolución pelucona de 1829 fue clausurado a sangre y fuego. A pesar del aplastamiento de este “Estado ciudadano” cuyo principal caudillo inspirador fue Ramón Freire, la ciudadanía siguió apoyando una estructura institucional que no la representaba.

“Se concluye que el célebre orden institucional chileno ha sido, en cada caso, obra de un estadista genial, y de solo uno, de manera que el orgullo nacional por el orden ha debido extenderse por reduccionismo patriótico, al genio de sus creadores” (Construcción de Estado en Chile (1800 – 1837). Democracia de los pueblos, militarismo ciudadano. Golpismo oligárquico. Editorial Sudamericana 2005. p 15.)

La ciudadanía ha consentido la imposición de este Estado oligárquico, no sólo por costumbre, tradición patriótica o seguridad; la ciudadanía ha legitimado este Estado, porque ha sido domesticada, suprimida en esencia, se le ha convencido que la eficiencia estatal se basa en el orden y el control, incluso en determinados momentos históricos, la propia ciudadanía chilena, en su particular estilo, ha pedido, es más, ha exigido que el Estado la intervenga, la sofoque, la oprima:

“Al ser celebrada la estabilidad y recurrencia del orden establecido por los estadistas Portales, Alessandri, Ibáñez y Pinochet, y al heroificarse a sus restauradores, no se ha hecho otra cosa que exaltar los valores patrióticos del autoritarismo, arbitrariedad gubernamental y represión a los derechos cívicos y humanos” (Construcción de Estado en Chile (1800 – 1837). Democracia de los pueblos, militarismo ciudadano. Golpismo oligárquico. Editorial Sudamericana 2005. p 19)

En suma el Estado opresor ha sido exitoso, en la medida que la ciudadanía ha aceptado su subordinación.

Francisco Venegas
Profesor de Historia.
Magister© en Historia. ARCIS.

Dejar un comentario »

Buenos Aires Stencil

Stencil… Dicen las paredes.

por Tatiana Jara

El stencil es un medio de intervención urbana en el que se utilizan plantillas para estampar con pintura spray sobre una superficie. Este medio de expresión es una manifestación plástica de la protesta social, es el uso libre y creativo de los espacios públicos.

A diferencia del graffiti, el stencil siempre tuvo como objetivo la entrega de un mensaje contestatario, la difusión de ideas, teniendo su mejor periodo creativo durante la invasión a Irak.

Muchos no valoran este tipo de manifestaciones como arte pero quienes gustan de Basquiat, seguro reconocerán en el stencil una de las mejores expresiones artísticas callejeras.

Los invito a ver esta serie de fotografías tomadas en la ciudad de Buenos Aires, principalmente en los barrios de San Telmo y Palermo, en donde el stencil está viviendo sus últimos días cuando en Chile aun no despega, como dicen nuestros hermanos del otro lado de la cordillera, “el stencil ya fue , chicos”.

Ver imágenes

Comentarios (1) »

Gabriel Salazar, Construcción de Estado en Chile (1800-1837)

Democracia de los pueblos Militarismo ciudadano. Golpismo Oligárquico

El Estado, todo Estado es una construcción.,la historia, la memoria, la realidad ,las estructuras se construyen a través de los tiempos por las acciones de los hombre y los grupos sociales, así el estado chileno es un construcción , que se ordena, se constituye se estructura de acuerdo a los procesos históricos y políticos, a la lucha de fuerzas políticas a las ideas en juego, que son impulsadas, representadas por los actores que las ponen en escena, en ese juego y choque de ideas y de fuerzas, se construye y ordena la realidad y la memoria.

Salazar parte de una pregunta de actualidad, cómo podría ser una propuesta política alternativa al orden actual, “a la democracia neoliberal que rige hoy en Chile”, y en la búsqueda de esa respuesta se sumerge en un país donde no existía el “orden portaliano” y dónde aun no cristalizaba la estructura del Estado, en el “tiempo madre”, la “sopa inicial”, esa exploración “se convirtió en una investigación formal y luego en un compromiso personal y político. Allá vamos.

Así la añosa época de la independencia se desempolva de las batallas, fechas y héroes establecidos, la memoria anquilosada se remueve para dar paso a una nueva lectura revitalizadora activa, viva, y sorprendentemente actual. Este libro tiene la virtud siempre buscada pero no siempre lograda, de poner de pie toda la historia del país, los héroes los valores patrios, la historiografía, la política, nada queda en el lugar en que había sido establecido como verdad última. Sorprendente.

El Estado es una construcción como lo es la realidad, la historia, la política, la constitución y en ello reside el mayor acierto de este libro en mostrar, fundadamente, fuerzas en juego, que tomaron decisiones y posiciones, los porfiados hechos, que el Estado de Chile y el “orden en si” no es fruto del azar sino de los hombres y sus intereses, la estructura estatal se basa en la legitimidad y esta, para Salazar asociada a la eficacia de un proyecto político, indican que el balance del orden portaliano es el fracaso. No hay legitimidad sin soberanía popular, ni eficacia de un proyecto de país sin desarrollo, en todo ello el orden portaliano y sus impulsores han sido un fracaso.

Pues se ha constituido un orden político estable y duradero, pero sin participación ciudadana y sin desarrollo, sino autoritario, arbitrario, centralista, mercantil y represivo, con una idea invertida de los valores sociales.

Que es entonces lo que el Patriciado Mercantil de Santiago destruye hacia 1830 y como lo logra es el centro del libro, “desnudar la verdadera naturaleza del proyecto de orden hegemónico que expropió y enajenó la memoria ciudadana de los chilenos”. En este caso si quieren saber deben leerlo. Y contrario a otros, este libro de G. Salazar, esta escrito en lenguaje cercano, accequible para todos, de lectura rápida, pero no menos atenta. Si estiman compleméntenlo con algunos clásicos para conceptos como soberanía, constitución, estado, legitimidad, democracia. Bueno, uno siempre puede estar de acuerdo en todo con el autor o no, pero cada afirmación esta fundada y respaldada en las fuentes correspondientes. Un libro de alto vuelo en historia y politología.

Si les gusta leer palabras como Revolución y contrarrevolución, fuerzas en pugna, una generación de jóvenes milicianos de 1822 abanderados con las ideas de soberanía popular, democracia de los pueblos, federalismo, productivismo local, entonces este es su libro de navidad. En definitiva un libro imprescindible, recomendado para un debate de ideas y un café a lo menos.

Manuel López Castillo.
Profesor de Historía y Geografía.
Magíster en Ciencias Políticas (c)

Dejar un comentario »

El día después: Bachelet, Pinochet, los nietos y los demás….

por Manuel López*

Fueron los romanos quienes refinaron la puesta en escena de acciones con importancia política, en la república descubrieron la trascendencia de los mensajes públicos verbales y no verbales, lo que se denomina en teatro la puesta en escena y en la cocina la puesta en plato, la presentación, tanto o más importante que el plato mismo, en definitiva lo que fuerza y provoca el primer impacto por la vista. Es lo que hemos visto en estos días un hecho que todos sabíamos que ocurriría, más temprano que tarde Pinochet se moriría, y los diferentes actores del teatro político prepararon sus papeles.

El año 2006 estará marcado como el de la muerte de Pinochet, la movilización espontánea de la gente a favor y en contra, la expectación mundial, la tensión del ambiente, han convertido un funeral en el hecho político más importante de los últimos años, y quien lo podría dudar ¡sólo el vocero de gobierno!. Pero un hecho político mayor obviamente tiene implicancias que trascienden a cualquier ministro vocero, a mi modo enumeraré tres: Pinochet, Bachelet y el Ejército, en el entendido que la política está definida por lo que nos es común y nos afecta a todos los habitantes del país:

1) Pinochet: Por alguna razón a los chilenos nos gusta decir que somos especiales, que nuestro modelo económico y político, la bandera, el himno, los límites y un largo etcétera, así decimos que Pinochet es diferente a otros gorilas del continente, ¡que no había robado se llegó ha decir!!!, lo siento “chilito”, robó como cualquier dictador, violó los derechos humanos como todos los dictadores, actuó al ritmo de la música norteamericana como todos los oficiales de los ejércitos latinoamericanos que han pasado por la Escuela de las Américas y se han educado en la doctrina de seguridad nacional, y finalmente se entregó a las decisiones estratégicas de la oligarquía nacional como todos los golpistas latinoamericanos. Y murió en la impunidad igual que todos ellos. No somos diferentes.

La decisión del golpe de estado, día y hora estaba definida sin Pinochet, fue la Armada, como en 1891 y 1924, quien decidió actuar como brazo armado, quebrar la Constitución y poner fin al régimen democrático. Fue la Fuerza Aérea, Leigh quien decidió jugar el papel de la mayor fuerza represiva, cada actor quiso su parte en el botín de la historia. Pero la decisión mayor estaba definida por Edwards y Nixon, el rumbo a seguir por la cofradía de la armada, la refundación oligárquica del país ante el avance logrado por la mayoría de los ciudadanos a través del sistema democrático en un largo proceso de movilizaciones populares. Estaba decidida por esa oligarquía que vio con temor el fin de los latifundios y el peonaje, herederos de las mercedes y encomiendas. Depende del autor que sigamos, podemos decir que el fin del latifundio marca el quiebre social y político del país, o la necesidad del orden portaliano y el peso de la noche.

Jaime Guzmán y toda la derecha vió como se desmoronaba la España franquista, y por ello su preocupación por el modelo, la obra debía perdurar, ha sido el papel de la UDI mantener la obra, y el acuerdo de la transición fue no realizar modificaciones de fondo sólo maquillaje, el acto del presidente Lagos al firmar las reformas constitucionales no cambian la esencia de la constitución del ochenta, esto es, sin soberanía popular, autoritaria, de presidencialismo reforzado, centralista y sin espacios a reformas trascendentes, ni plebiscitos ni asambleas constituyentes, como informó The Economist “una democracia imperfecta”.

Pinochet fue el capataz que puso orden en el fundo, al peonazgo alzado, fue el verdugo que ejecutó la venganza, y el encargado de demostrar una lección que el rotaje no olvide fácilmente, que la haga trascendente, que traume sus aspiraciones, por ello la operación retiro de televisores tiene una doble trascendencia, demostrar que la fuerza esta sobre la justicia y dejar una marca irreparable en la memoria colectiva, los desaparecidos deben quedar en la memoria colectiva como ejemplo permanente del poder de la venganza de la derecha, de lo que le puede suceder a quien se alce contra los privilegios de algunos. El golpe de estado de 1973 vino para quedarse un largo tiempo con nosotros, y reaparecerá en la memoria colectiva con cualquier excusa, la de hoy fue un funeral.

Pinochet representa nuestra línea valórica, nuestra capacidad de aguante, nuestro propio Hitler, es parte de nuestro imaginario colectivo como Nación, como país por construir, la opinión que tengamos sobre él se la trasmitimos a hijos y nietos, es lo que esperemos que ellos hagan frente a los derechos humanos, en que lugar lo ubiquen, qué deben respetar y hasta cuándo. Pinochet es la línea divisoria del país entre, vivir en Lo Curro y La Victoria, entre quienes valoran primero el valor del poder, la disciplina y la riqueza y quienes ponen en primer lugar el respeto de los derechos humanos, la democracia y la soberanía popular, una fisura para el siglo 21.
2) Bachelet: Cuando la política comunicacional es no tener comunicación, cuando la recomendación es no aparecer no opinar, entonces la protección, el blindaje se vuelve ocultamiento, negación. El papel de un líder político es tener opinión, y sobre todo en momentos de hechos políticos trascendentes, de conmoción pública, tomar posición, valórica y política, cuando no hay palabras, ni opinión, los líderes se vuelven asépticos y asepsia inocua, insípida, en definitiva intrascendente. Puede sumarle algunos puntos en las encuestas quizás, pero ha dejado de ser un líder de opinión. No existe diferencia entre la actitud de Bachelet y algún otro nombre como presidente. En los hechos, frente a la muerte de Pinochet, nadie en su sano juicio le habría dado honores de Estado, eso estaba claro, pero había que tener valor para decirle no al Ejército en su intención de hacer un acto político trascendente de los funerales de su capitán general benemérito. La línea del medio no siempre es la más justa, ni la correcta.

Lo siento Michel, me cae bien, pero su primer año de gobierno ha estado marcado por lo que es, un político de nivel medio, querido por la gente, pero sin grandes luces, sin frases que recordemos, sin ánimo de trascendencia, de guiar un país a un norte valórico, como diría Allende no es carne para mármol, solo acomodarse a una realidad cambiante, callarse ante la movilización de la gente. En la muerte de Pinochet el ejército golpista hizo lo que quiso. Deberá ser esa nuestra opinión del primer año de gobierno, la abstención, la falta de iniciativa, quedan otros tres, Bachelet ha demostrado poder sobreponerse a la adversidad, aún puede.

3) El Ejército y los nietos: Estaba claro que el ejército reconoce a Pinochet como su líder y por tanto a su actuar como el correcto, el discurso del Comandante en Jefe actual no hizo más que reforzar lo entendido por las imágenes, el Ejército de Chile es a imagen de Pinochet y su vocación autoritaria está intacta, por lo demás ¿alguien a intentado cambiarla? Siempre el Ejército ha justificado el golpe y sus consecuencias, todas sus consecuencias y lo seguirá haciendo mientras nadie se esfuerce por hacerle entender lo contrario, el gorilismo llego la ejército para quedarse y ese mensaje lo reforzó Izurieta y el nieto de Pinochet para dejarlo claro. Bachelet no pedirá la renuncia del comandante en jefe por sus dichos golpistas, ni ella ni ningún otro presidente de la Concertación o de la Alianza, hay un acuerdo tácito, y cierto temor de la clase política, el ejército y su comandante no se tocan, ni las decisiones de compras militares, ni la carrera armamentista, la ministra de defensa sólo es un elemento decorativo.

Sin embargo, un hecho aparentemente menor y nada espontáneo, es el que marca la jornada, con dos actores para nada intrascendentes. Los nietos de Pinochet y Prats jugaron cada uno un papel, un rol dado por el país que vivimos, uno desde la testera, la voz principal, como oficial de ejército activo le es permitido un declaración golpista de tanta trascendencia como la del Comandante en Jefe, en definitiva el legado permanente del golpismo en las fuerzas armadas, alguien piensa que las palabras no fueron preparadas con anterioridad, ¿quién lo vería previamente un Pablo Rodríguez o FJ Cuadra? En política no hay casualidades. En tanto el otro nieto del general Prats juega el papel de la reivindicación, del grito, de la dignidad, en este acto del escupitajo, hay que tener cojones para ir al nido de las víboras y escupir en su tumba, cojones, decisión y un resentimiento profundo, un sentimiento golpeado.
Dos jóvenes opuestos que nos marcan el futuro, el país que nos entregan Pinochet, Bachelet y todos quienes manejaron y decidieron la cuestión pública todos estos años, un oficial golpista y un nieto de víctima de las violaciones de los derechos humanos, sin justicia, para ellos las instituciones no funcionaron.

Mientras la derecha y el Ejército están preocupados del largo plazo, el Gobierno se preocupa de bajarle el perfil y que no tenga efectos en las encuestas, poder sobrevivir a las tempestades pareciera ser la consigna. Pero lo importante es la herencia que perdura esa que marcará nuestro destino individual y colectivo por muchos años, esa que nos condena a vivir en una sociedad injusta, antidemocrática, conservadora y llena de miedos, quizás esa sea una particularidad de nuestra dictadura, la mirada fría estratégica y racional para refundar el orden oligarca que los rotos se habían atrevido a alterar…

En fin, como dijo Scarlett O´hara “Mañana será otro día…”

* Profesor de Historia, Magister (c) en Ciencias Políticas

Dejar un comentario »