Corrupción en Chile: realmente… el mercado es cruel

Manuel López C
Marcelo Jara R.

Si algo llama la atención en la discusión en torno a los casos de corrupción que se ventilan por estos días, es la pregunta de cómo se explica, cómo entiende un ciudadano, lo que pasa en Chile Deportes, en Girardi v/s Flores, Publicam, Piñera, Pérez, PPD…¿qué onda?

Y no es fácil, puede ser una suma de hechos aislados, que coincidieron, pero que no se explican en conjunto y la justicia los verá caso a caso. Pero desde otra perspectiva, es ver no solo los árboles torcidos, sino el bosque y el viento que lo mece. Entonces la brisa se entiende como parte del clima y allí vemos donde estamos.

El sistema de partidos actual se estructura al finalizar la dictadura, post caída de muros y crisis ideológicas de por medio, entre otros surge el PPD como partido instrumental, y en ese sentido debe entendérselo, junto a la eterna discusión de la transición, el presidencialismo reforzado, los enclaves autoritarios, la democracia protegida, Tribunal Constitucional, el Sistema Electoral Binominal y en definitiva lo que nos queda tras la negociación.

Al siglo veintiuno entramos con una estructura política rígida, y un rayado de cancha excluyente, que ayuda a establecer una clase política con poca movilidad., en consecuencia las luchas políticas se trasladan al interior de los partidos y los pactos, teniendo su cenit en períodos electorales. A modo de ejemplo, la carrera política de Sebastián Piñera, a tenido sus más tenaces oponentes en su pacto, incluyendo el secuestro de su hijo… según dicen. A nivel de la Concertación la carrera presidencial de Soledad Alvear también chocó con su propio partido. Sabido es que Girardi y Flores en algún momento han manifestado sus aspiraciones presidenciales, y esta es la hora del choque entre ellos, esta vez parece el enfrentamiento final, solo uno saldrá triunfante, pero no deja de llamar la atención la ferocidad de la pugna, y lo intestino de la misma, con respetables equipos de abogados incluidos. Pero en fin, es una pugna más, hasta ahora. Valga recordar que la política como dice Carlos Hunneus “no es para llorones”, el juego del poder es rudo y de largo aliento, los derrotados de ayer son los vencedores de mañana, lo que se ha visto mas de una vez, por tanto la evaluación final solo se hará en un tiempo prolongado, y dependerá de la profundad de las heridas, la política tiene su propio tiempo.

Lo cierto es que el PPD va a sufrir bajas, debería ser una crisis que le ayude a madurar, profunda seguramente, y pagará un costo electoral, pero no es el primer ni último partido sumido en una tormenta con problemas de corrupción y pasadas de cuenta. ¿O alguien se acuerda de los diputados del caso coimas?, menos aún de la seguidilla de actos de corrupción que rodearon las privatizaciones de las empresas estatales durante la dictadura, y que en medio de la negociación, la Concertación se comprometió a no investigar, ” por razones de estado”, que fue el argumento para echar por tierra la investigación de los llamados ” pinocheques”…la memoria es frágil. Quedarán algunas cabezas rodando antes que otra noticia más impactante llene las pantallas, por que es allí en la visibilidad mediática donde se han forjado los liderazgos y donde se ha manejado la agenda pública. Manos para salvarlos habrá, pero esas esperarán que pase la noche de los cuchillos largos.

En relación a ello, la vida política partidaria actual se estructura en cacicazgos, en una vuelta del clientelismo, asociado a una estructura social del país fuertemente segmentada, de desigualdad social y por tanto de difícil ascenso, conllevan el riesgo de la corrupción, “los picantes” en jerga de Schaulsohn, intentarán sobrevivir, llevar aguas al molino de su cacique, pues en definitiva es esa su función. A eso ayuda una forma de distribución de los fondos del estado a las organizaciones sociales, de fuerte dependencia política, una estructura del Estado anquilosada y la precariedad del empleo, “los picantes” deben escoger entre la ética y la supervivencia.

Los partidos necesitan encarnar ideas fuerzas, sueños colectivos, son instrumentos por definición, pero instrumentos prescindibles, prontos a ser reemplazados, son actores que encarnan un papel, y en este caso un papel de ideas de proyecto país, que den cuenta de los intereses en pugna presentes en toda sociedad.

La política sin ideas, ni valores, la democracia sin participación ni control social, el fin de meritocracia por un sociedad mercantil, con fuerte desigualdad, son el campo donde la grandeza y miseria de los hombres, “picantes” y elite, juegan por hacerse un nombre, por que sino somos de la elite que nos queda…

Sociedad y política se funden en estos casos, donde lo ausente es el proyecto de país, como diría Salazar un régimen político sin participación, el orden portaliano, es en esencia ilegítimo y espurio, esa en su naturaleza.

Sin embargo, dependerá finalmente de las decisiones de los actores, cómo muevan sus piezas, y cuanto puedan contener el daño, otra cosa será la modernización del estado y sus servicios, la contratación de profesionales por medios públicos y meritocráticos, por sus capacidades, regularizar la situación de trabajadores a honorarios y un largo etcétera que es el clásico recetario que inunda las agendas pro transparencias para estos casos. Pero lo cierto, y sin desmerecer el recetario, es que las respuestas siempre viajan por el carril de lo accesorio, lo principal, vale decir la construcción de una verdadera democracia, con un sistema político que sea expresión de la soberanía, con una Constitución que emane del constituyente, es decir del pueblo, con un sistema electoral que exprese la voluntad popular, con mecanismos de fiscalización y control social, referéndum revocatorios, iniciativa popular en materia de ley, siguen siendo una tarea pendiente, que por supuesto no será emprendida por la elite y que lamentablemente, los picantes que perturban a Schaulsohn, todavía no estamos en condiciones de imponer.

Como dijo el ex presidente Aylwin, que de política sabe, “el mercado es cruel”.

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